jueves, 13 de mayo de 2010

Manifiesto

Estábamos destinados a ser una generación brillante, con una buena educación, idiomas aprendidos en el colegio. Nadie lo dudaba: hasta los profesores, que sí habían sufrido el franquismo, nos arengaban no con cierta envidia: el futuro sois vosotros. No sabíamos lo que significaba pero nos lo creímos. Y así crecimos, demostrando que no teníamos por qué sentirnos inferiores, que franceses o ingleses no eran ni más ni menos que nosotros mismos.

Por eso viajamos y cuando tuvimos la posibilidad decidimos estudiar en el extranjero. Muchos jóvenes de mi generación lo hicimos gracias a las ayudas -muchas veces insuficientes e irrisorias- que nos concedían. Pero lo hicimos. Por desgracia, muchos no volvieron. Pese a que nos ayudaron a formarnos para ocupar ese futuro que nos habían prometido machaconamente, ahora no podemos volver, y es que nos engañaron. Nada de futuro. Vimos que la realidad no era la que nos habían dicho.

Por eso, yo pertenezco a esa generación de "exiliados" españoles, que abandonó el país no por razones políticas o en busca de un trabajo mejor huyendo de la pobreza. Nosotros salimos para formanos, para estar preparados. Jóvenes que sí queremos volver, pero que no podemos.

Y no podemos porque las condiciones que nos ofrecen son descaradamente inasumibles: trabajos mal pagados, horarios abusivos, imposibilidad de acceder a una vivienda y de poder comenzar una vida en pareja...

Cierto, elegimos quedarnos en el extranjero: nuestra formación muchas veces fue la inversión que España hizo en nosotros, pero de ella se benefician otros países.

Queremos volver a estar junto a nuestras amistades, nuestras familias, poder incluso disfrutar de nuestra cultura,y contribuir a construir nuestro país, pero por desgracia no estamos dispuestos a hacerlo a cualquier precio. No, no volvemos porque no estamos dispuestos a renunciar a una serie de derechos que consideramos justos y de los que nos gustaría que nuestros compatriotas se beneficiaran.

Como ejemplo, en los países de la OCDE, la media salarial de un titulado en educación terciaria (universitaria y ciclos formativos de grado superior) es un 51% superior al de un graduado en la segunda etapa de Secundaria, mientras que la distancia en España es de un escaso 32%. Asimismo, la diferencia entre el sueldo de un universitario y quien ha alcanzado la primera etapa de Secundaria, o un nivel inferior, es de un 73% en el conjunto de la OCDE, pero sólo de un 47% en España.

Aunque las perspectivas no son nada halagüeñas para ningún joven en España. Según los datos de Eurostat, el 43% de la población activa entre 15 y 24 años está en paro, frente al 20,07% de media de la UE o el 10,3% de Alemania.

Miles de jóvenes que acabaron en la calle por las reestructuraciones y la falta de liquidez con la que se encontraron las empresas. El tiempo pasa y la situación no mejora si no que con el paso de los días se vuelve más negra.

"Somos una generación que no tenemos ni empleo, ni dinero, ni oportunidades, ni futuro".

Fuentes: El Mundo, El País, El Confidencial.

5 comentarios:

Ana Belen dijo...

Generación Ni-Ni

Anónimo dijo...

De todo eso soy perfectamente consciente desde hace mucho tiempo, pero que fastidiado es verlo escrito delante de tus narices, te hace sentir más impotente :s

Saludos,

Verónica.

rubén dijo...

:S

tan triste como cierto...

Jon dijo...

Bueno que no cunda el pánico, nosotros invadimos otro país en el que nos forman gratuitamente, nos ofrecerán empleo como recién graduados gracias a que la tasa de desempleo es inferior a la de España, el protagonista del blog es buen ejemplo de ello, y tras adquirir esa experiencia podremos volver a España bajo una negociación evidentemente favorable a nosotros.
Darle tiempo al tiempo camaradas...

Jon.

rubén dijo...

El problema será con que una tasa de paro alta, tendrás pocas posibilidades de negociar condiciones... :(

Y sí, está claro que no hay crisis que mil años dure, pero... el mercado laboral español nunca ha sido de los mejores...