jueves, 3 de septiembre de 2009

Los carros de la compra

Sí, lo sé. El otro día dije que lo iba a contar, y lo prometido es deuda. Pero es que es una dura historia...

Corre una leyenda urbana que dice que hay cocodrilos en las alcantarillas... No, esa es en Nueva York. Pues la de los fantasmas, ¿qué os parece? Hombre, si por algo llaman a Edimburgo la capital de los fantasmas... Sí, que podría ser por la cantidad de despidos que ha habido últimamente debido a esa palabra tan fea que pareCe seR que aquI ya eStamos a puntIto de dejar atráS (otro día lo comento), pero no.


Dicen las malas lenguas (y los carteles), que para evitar que te lleves el carro del supermercado, si pasas de una linea roja (está pintada a unos 50-100m de cada centro comercial), el carrito se bloqueará. A ver, a priori parece una advertencia de chiste, sobre todo, porque se ven numerosos carritos más allá de esa línea y porque nadie se ha preocupado de tener en cuenta la dignidad de estos pobres carritos. Luis Piedrahíta (el rey de las cosas pequeñas) les debería rendir un homenaje.


Decir que vivo cerca de dos supermercados (Lidl y Somerfield) y que es ahí donde compro el 60% de la compra. El caso es que era un miércoles 15 de julio, y tenía que empezar a hacer la compra para preparar la despedida de soltero de JC. Así que bajé al Lidl a comprar las verduras, bebidas y yogures y, llené mi carro. Mi idea era ir con el carro a casa (4/5 minutos andando) hasta que, al cabo de andar 100m desde el super, el carro se paró.
No me imaginaba que los carros del Lidl tuvieran ese sistema, ¡lo podían avisar, como en otros supermercados! Así que, en una calurosa tarde de julio, me tocó llevar de regreso el carro en volandas hasta el super, porque el desgraciado de él no se desbloqueaba.


15 minutos más tade, volvía a estar -de nuevo- junto a las puertas del super, sudando como un campeón. Lo único que se me ocurría era entrar y preguntar al cajero, pero el Lidl tiene puertas diferenciadas, por lo que la única manera es entrar por la entrada al super (las cajas conducen a la puerta de salida por la que no se puede entrar). Mi prudencia española no me dejaba entrar a preguntar al cajero y dejar la compra en medio de la calle, hasta que una señora me preguntó que si tenía algún problema... Ella había hecho la compra y yo seguía en el mismo sitio -pero sudando- un buen rato después. La conté el problemilla y se me ofreció a llevarme hasta la puerta de casa con toda la compra, ¡menos mal!.


De la que me dejó a la puerta de la urbanización, empezó a caer una tormenta de verano que me hizo jurar en hebreo. Y es que fueron 5 paseítos mientras jarreaba, que me hicieron llegar a casa "empapao". Para colmo, mis vecinos -a los que nunca había visto- aparecieron uno tras otro mientras yo estaba empapado y subiendo la bebida a casa...

- Qué, ¿se planea buen fin de semana, no?
- Sí, ya ves qué bien empieza... Destrozado por llevar el carro a cuestas, sudado, empapado por una tormenta de verano y ahora a subir 3 pisos con todo esto.

A todo esto, el carro, una vez que se bloquea, le tienen que llevar dentro del supermecado y desbloquearlo...

6 comentarios:

chechumenendez dijo...

Así que sí era verdad!
Ya me imagino la cara que pondrías cuáno se te bloqueó el trolley. Habrá que ver alguna manera de desbloquearlo (seguro que en google la hay).

Saludos señor!

rubén dijo...

Pues sí, sí que era verdad. Posiblemente san google sea una buena manera de saber cómo desbloquearlo, pero, tate ahí, con el carro "hasta las cartolas", a ver quién es el guapo que prueba a hacer nada.

Por cierto, no sé si te acuerdas que enfrente de la gasolinera (en el Lidl) estaba el pub "Balmoral" -hacía esquina-. Ardió por aquel entonces y murió un bombero al caerle una viga encima... Si es que la madera... ;p

Anónimo dijo...

Caray, me encontré tu blog por casualidad y me está haciendo bastante gracia. Primero, porque me pasó una historia parecida a la de la chica de teatro y el "y tú qué estudias" (y el mismo caso, yo también estudiaba caminos...) Y luego, porque cuando estuve de erasmus también intenté robar el carrito, y cuando salimos por la entrada del centro comercial, fue y se bloqueó... La gente no me cree cuando se lo cuento!

rubén dijo...

jajajaja, pues nada, ya les puedes decir que no eres el único al que le pasó lo del carro! ;)

Anónimo dijo...

Sólo con la diferencia de que el de teatro era el chico, y la de i. civil era yo...que casi que impresiona más!! XD

rubén dijo...

Ohr! Tenemos ingeniera a la vista :)