sábado, 9 de febrero de 2013

Tópicos

Todo el mundo nos hacemos ideas preconcebidas de lugares y gentes que no conocemos a base de estereotipos. A mí, desde luego, no me gustan demasiado, pero bien es cierto que, generalmente, si el río suena, agua lleva. Evidentemente, las generalizaciones son eso, generalizaciones, por lo que no son aplicables al 100%, y que además hay que aplicarlas con un cierto pensamiento crítico (vamos, sentido común). Y es que, otras tantas veces la base de las mismas está en el interés de un grupo determinado el promover estos tópicos, para bien o para mal.


La verdad es que desde que estoy con P. mi percepción del "Sur" ha cambiado. No tanto por lo que me haya dicho ella, si no por lo que he visto. Y además de simpatía y afabilidad, he visto generosidad; dar y compartir con generosidad. Algo a lo que, por desgracia, no estaba acostumbrado en el "Norte". Y creo que no sólo yo, pero creo que algunos de mis amigos también lo han visto/vivido y que lo podrían corroborar.


A estas alturas, os estaréis preguntando que a cuento de qué viene esta entrada. Creo que es justo reconocer que, al menos hasta ahora, los italianos del sur que conozco, están cortados por este mismo patrón. El ejemplo que me ha hecho escribir esta entrada es la última chica que entró en la oficina (siciliana) hace unos meses. Ayer recibimos en la oficina una caja de 20 kg (¡para cada uno!) con naranjas sicilianas (variedad Tarocco; curiosamente el origen es ~ Castellón, y el de la naranja "Valencia" está en California) y una lata de aceite de oliva, todo de las tierras de su padre. No me veo a nadie en Burgos mandando más de 100 kg de patatas/cerezas/lo-que-sea a portes pagados a la otra punta del país para mandárselo a los compañeros de oficina de su hijo...

1 comentario:

Patri dijo...

Hombre, al fin algo bueno ;)