miércoles, 23 de febrero de 2011

#4 Helsinki-Tampere-Edi

El último día lo dedicamos a pasear por Helsinki. Mi rodilla estaba dolorida y tampoco había para muchas alegrías (acabó siendo un esguince).


Si bien dejamos dejamos tiempo para ver la catedral del Helsinki, se puede decir que su interior... es lo más austero que he visto en mi vida. Tiene menos detalles que el salpicadero de un Panda; no hacen falta más que un par de minutos para verla con todo detalle.


Y un mercadillo navideño en el interior del Ayuntamiento. Mercadillo que no tenía nada de navideño (no se podía ni comer ni beber) y mucho de lujo y precios caros (había joyas y sobretodo, mucha ropa), así que tampoco dio para mucho más.


Poco más que empezar el camino de vuelta a Tampere, en tren.


Tren que nos sorprendió por lo moderno, cómodo y bien preparado que estaba. Vagones para que jueguen los niños,


salas para familias,


salitas para personas con alergias,


salitas para hablar por el móvil con confidencialidad y sin molestar,


taquillas para poder dejar las maletas sin preocupaciones,


espacio para carritos de niños y sillas de ruedas,


y, cómo no!, porta esquíes.

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