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sábado, 9 de febrero de 2013

Tópicos

Todo el mundo nos hacemos ideas preconcebidas de lugares y gentes que no conocemos a base de estereotipos. A mí, desde luego, no me gustan demasiado, pero bien es cierto que, generalmente, si el río suena, agua lleva. Evidentemente, las generalizaciones son eso, generalizaciones, por lo que no son aplicables al 100%, y que además hay que aplicarlas con un cierto pensamiento crítico (vamos, sentido común). Y es que, otras tantas veces la base de las mismas está en el interés de un grupo determinado el promover estos tópicos, para bien o para mal.


La verdad es que desde que estoy con P. mi percepción del "Sur" ha cambiado. No tanto por lo que me haya dicho ella, si no por lo que he visto. Y además de simpatía y afabilidad, he visto generosidad; dar y compartir con generosidad. Algo a lo que, por desgracia, no estaba acostumbrado en el "Norte". Y creo que no sólo yo, pero creo que algunos de mis amigos también lo han visto/vivido y que lo podrían corroborar.


A estas alturas, os estaréis preguntando que a cuento de qué viene esta entrada. Creo que es justo reconocer que, al menos hasta ahora, los italianos del sur que conozco, están cortados por este mismo patrón. El ejemplo que me ha hecho escribir esta entrada es la última chica que entró en la oficina (siciliana) hace unos meses. Ayer recibimos en la oficina una caja de 20 kg (¡para cada uno!) con naranjas sicilianas (variedad Tarocco; curiosamente el origen es ~ Castellón, y el de la naranja "Valencia" está en California) y una lata de aceite de oliva, todo de las tierras de su padre. No me veo a nadie en Burgos mandando más de 100 kg de patatas/cerezas/lo-que-sea a portes pagados a la otra punta del país para mandárselo a los compañeros de oficina de su hijo...

sábado, 26 de enero de 2013

Fases del choque cultural

Hablaba hace unas semanas de las fases del choque cultural. Si bien, creo que tampoco se me puede aplicar en este caso; creo que es más bien que las (altas) expectativas que tenía/mos en Italia se van diluyendo como un azucarillo en un café (buenísimos los cafés italianos, por cierto, aunque los "capuchinos" me gustan más los españoles). Y es que en Italia, más que haber élites extractivas, las élites son axfisiantes, pero esto lo dejo para otro día.

He aquí -y explicado de una manera un poco tosca- cuáles son las fases del choque cultural.



Entusiasmo inicial:
Nada más llegar al país de acogida, se experimenta una especie de euforia en la que se recibirá todo lo nuevo con entusiasmo, curiosidad y novedad.

Choque cultural:
Después de las primeras semanas puede surgir el choque cultural. En esta fase se nota la ausencia de modelos a seguir para comunicarse e interaccionar adecuadamente con la comunidad de acogida. Se sentirá que no está en el lugar apropiado, se rechazará todo lo que anteriormente provocaba entusiasmo y se sufrirá una especie de desintegración y soledad. El bajo conocimiento de la lengua de acogida puede aumentar estos sentimientos. 

Adaptación inicial:
Poco a poco se entra en una fase en la que se controlan esos sentimientos negativos, se recupera la seguridad, vuelve a relacionarse con los demás y se aprende a tener autonomía.

Aislamiento:
Después de algunas semanas, se puede empezar a echar de menos a sus amigos y familia, sentir la lejanía con su entorno (la sensación de estar perdiéndose muchas cosas), lo que puede generar sentimientos de soledad, frustración o aislamiento. Esta fase se supera mucho más adecuadamente si se han hecho amistades en la comunidad de acogida; al sentirse integrado y realizar actividades sociales, culturales o deportivas.

Aceptación e integración:
Finalmente se esta perfectamente acostumbrado a los hábitos, costumbres, comida y otros rasgos culturales de la comunidad de acogida; en otras palabras, habrá aceptado la nueva cultura, se dará cuenta de que tiene cosas buenas y malas que ofrecerle, disfrutando plenamente de las experiencias vividas. 

Choque de retorno:
Una vez de vuelta en casa, se pueden sentir algunos problemas de readaptación. Estos se manifiestan en sentimientos de tristeza, inseguridad, desorientación, añoranza...


Si bien, creo que explica únicamente el proceso que ocurre cuando se sale de casa por primera vez, y realmente tampoco llega a haber choque cultural entre un español e Italia más allá de que sea imposible comprar una puñetera bolsa de hielos en ningún lado :)